El funicular hidráulico por contrapesos de Friburgo

En Suiza, el funicular de Giessbach (1879) es la primera instalación con cables que funciona gracias a un sistema hidráulico por contrapesos. A Friburgo, en Suiza, se encuentra el último representante de este tipo de funicular, todavía activo y no modificado. Dado que utiliza las aguas residuales de la ciudad como energía, es apodado ¡el “funi que apesta”!

Cada vehículo está equipado de cuatro frenos independientes: freno de mano, freno a pie, disparador centrífugo por sobrevelocidad y freno de emergencia en caso de una ruptura de cable. Para regular la velocidad, el conductor frena gracias a una rueda dentada sobre una cremallera Riggenbach. Cada puesta en marcha se hace por medio del llenado de la cuantidad de agua necesaria en el depósito del vehículo que se encuentra más arriba. Con esta carga, el vehículo más arriba remolca lo que está más abajo. Para moderar los frenos, el conductor determina la cuantidad de agua necesaria en función del nombre de pasajeros que tiene que transportar. Mediante un selector eléctrico en la estación de monte, él puede escoger la cuantidad de agua entre 1/3 (900l), 2/3 (1800l) o lleno (2700l). En caso de fuertes asistencias en río abajo, el llenado no es necesario. Debajo de la plaza George Python fue construido un grande depósito en hormigón armado, para asegurar la llegada de las aguas residuales.

El funicular ha sido financiado por el cervecero Paul-Alcide Blancpain (cervecería Cardinal), para conectar la parte alta de la ciudad con el barrio industrial de Neuveville, donde viven los obreros. Más tarde, el funicular fue integrado a la sociedad de transportes públicos de Friburgo, porque sigue siendo la conexión más rápida entre Neuveville y la plaza George Python.